Las veleidades de Corral

Avatar RegistroPor Cruz Pérez Cuéllar

Hay una frase del escritor irlandés Bernard Shaw, acuñada a inicios del siglo pasado, que me parece ilustra con claridad el tema que en esta ocasión me atrevo a presentar, la expresión diferencia al mal gobernante de los buenos: “Un político por lo regular piensa en las próximas elecciones, un estadista siempre piensa en las próximas generaciones”.

Es así como podemos hablar de las ocurrencias y de los proyectos de largo alcance de nuestros gobernantes; la mayoría de ellos planea la obra pública y acciones de gobierno de acuerdo al calendario electoral, otros menos avezados comprometen el recurso público a ellos encomendado en acciones y programas que sólo atienden sus intereses personales, a compadrazgos, que quizá respondan a alguna necesidad de la población o satisfaga el deseo de cierto grupo; nada más alejado del bien común al que se deben como responsables del gobierno.

Los mas visionarios buscan trascender a través de sus programas u obras que llevan su sello personal, pero que saben que dichas acciones habrán de beneficiar al pueblo que los eligió, pero también a sus hijos, y a los hijos de estos.

La tentación de hacer obras de relumbrón siempre está latente, como aquellas que están a la vista de todos pero que no sirven para maldita la cosa, porque se llevan cientos o miles de millones en inversión y el resto de su vida terminan como elefantes blancos, a lo largo y ancho del estado las podremos identificar en las ciudades de mayor población. En la capital tenemos por ejemplo la ciudad Judicial, la que alberga al Tribunal Superior de Justicia del Estado, desarrollada principalmente con capital federal, que si bien actualmente está en uso tiene tantas fallas o vicios ocultos su construcción que contrastan completamente con la gran inversión que en su planeación era de 1 mil 100 millones de pesos pero su ejecución terminó demandando el doble, más de 2 mil millones de pesos. Esto obligó seguramente a hacer recortes a otros rubros, a otros proyectos, pero la idea era satisfacer la demanda, no la del pueblo sino la de unos cuantos.

En los siete meses que van del gobierno de Javier Corral no podemos criticar y nadie podría hacerlo, en relación a las obras buenas o malas de regular para arriba que haya hecho o iniciado, por la simple razón de que no hay registro de ninguna, salvo una que otra banqueta, vado o camino ejidal. Aquí no hay obras ni siquiera de relumbrón.

Pero lo que sí es cuestionable es que la primera obra de nivel que se planea en esta administración, la cual requerirá una gran inversión, no es el Hospital de Especialidades que quedó pendiente de edificarse en ciudad Juárez desde el pasado sexenio, tampoco el Centro de Convenciones y Exposiciones de Juárez, no es el nosocomio que demandan los capitalinos al norte de la ciudad que ha crecido exponencialmente pero que en esa zona de la ciudad no cuentan con un hospital público que pueda satisfacer la demanda. No son las carreteras que interconectan a los municipios serranos que tanta falta les hace y cuya edificación generaría primeramente mayor seguridad por el acceso a las localidades apartadas de las cabeceras municipales, el siguiente impacto sería el crecimiento económico, turismo, entre otros beneficios, que en este primer año de la administración estatal no está contemplado.

Tampoco se contempla la construcción urgente de escuelas a pesar cubrir del déficit tan marcado, y que en el caso de ciudad Juárez es grave, puesto que el año pasado el Instituto Chihuahuense de Infraestructura Física Educativa determinó que requiere de una inversión de por lo menos 1 mil millones de pesos para cubrir la demanda básica, más el equipamiento de escuelas, mantenimiento, entre otros gastos que a nivel estatal la deficiencia ronda en los 10 mmdp.

En cambio, el gobierno de Javier Corral tiene contemplado construir un estadio de futbol en ciudad Juárez, y ha declarado que deberá iniciar su edificación “cuanto antes”, este mismo año, como si fuera la gran urgencia, la gran necesidad de los juarenses que primero piden infraestructura hospitalaria, mejoramiento de la ciudad, antes que otra cosa.

Movido por la improvisación –que no dudo puesto que nunca había ocupado un cargo administrativo–, o mas bien por intereses personales para congraciarse con sus amigos, con sus benefactores, el gobernador ha tomado la decisión de apoyar una millonaria inversión para la creación de un estadio de futbol cuyo costo podría oscilar, bajita la mano, entre 1 y 5 millones de dólares como es el costo de estadios para poca audiencia como el del Atlante en Cancún, o en los 100 millones de dólares como es el Estadio Corona, ubicado en Torreón, Coahuila, con capacidad para unos 30 mil espectadores, construido por los mismos que edificaron el de futbol americano en Dallas. La tirada de Corral estaría más inclinada por el de mayor monto o algo parecido, siendo que el dueño del equipo del Santos de la Laguna se reunió recientemente con el mismo mandatario para asesorarlo al respecto.

Pese a que el proyecto ayudaría al esparcimiento de los ciudadanos, todos en Juárez estamos conscientes que prevalecen otras necesidades como la pavimentación que el presupuesto total anual del municipio no daría abasto para acabar con el rezago como ya dijimos: la infraestructura hospitalaria, el déficit del 30 por ciento de escuelas, estaciones de policía, alumbrado público, y varios etcéteras más.

A todas luces el proyecto ya anunciado, especialmente para ser casa de Los Bravos de Juárez, se advierte que no fue consultado públicamente, fue una decisión tomada en corto con parte de su gabinete, especialmente con la secretaria de Innovación y Desarrollo Económico, Alejandra de la Vega Arizpe, quien casualmente es dueña del equipo de futbol Bravos de segunda división, a que se refirió el mandatario estatal. Se sabe que también hay otros interesados en el proyecto como el secretario de Educación y Cultura, Pablo Cuarón, cuyo hijo, Rodrigo Cuarón Fernández es administrador del mismo equipo. Luego entonces, se trata de una obra pensada en los amigos del gobernador no en la necesidad de la gente.

Digamos que en el orden de importancia un estado de futbol soccer, en el contexto actual, sería lo último que elegirían los chihuahuenses, afectados sobremanera por la creciente inseguridad en todo el territorio estatal, por la falta de empleo bien remunerado, por una educación básica gratuita de a mentiritas puesto que las cuotas de padres disfrazan el costo real de las colegiaturas; una encarecida universidad pública que por cierto, el propio Javier Corral había prometido en campaña eliminarlas, ahora no sólo no se eliminaron sino que se incrementaron hasta llegar a 8 mil pesos por semestre en algunas unidades académicas de la UACH o la UACJ.

Muy a su estilo, el gobernador ahora trata de acomodarle, con su acostumbrada retórica, en donde señala que su gobierno no financiará el proyecto sino que facilitará la inversión, así como el terreno donde se habrá de construir el estadio y quizás una parte del recurso que se necesita para la construcción.

Qué curioso, desde del comienzo de la administración se la ha pasado repitiendo que no hay dinero para construir obras, para implementar programas, pero en tratándose de negocios como éste ahí sí existe toda la voluntad política para hacerlo “aunque no haya”, ahí sí dispone de todo con tal de ayudar a su amigos.

Cuando no hay interés ni voluntad para cumplir los compromisos surgen expresiones como la de Pablo Cuarón Galindo, quien exculpó al gobernador por el incumplimiento de la promesa de la universidad gratuita al decir que “era una promesa del corazón y no de la razón”; pero cuando sí existe el interés político o económico como es el caso, el propio secretario de Educación habla diferente: “creo que en Juárez tenemos que aspirar hacer cosas grandes y en una de ellas es que tarde que temprano podamos tener un equipo deportivo de primera división de fútbol, para jugar contra los mejores equipos en la que algunos tienen una tradición de más de 100 años”.

El quinquenio de Javier Corral inició con el pie izquierdo en materia de seguridad, donde las cifras no engañan, se han disparado a mas del doble los delitos de alto impacto sobretodo homicidios, secuestros, extorsiones, etcétera; pero también en el ámbito social y político, los pleitos con los partidos políticos (incluyendo el mismo que lo promovió para la gubernatura), las broncas siguen con el sector magisterial, médicos, constructores, periodistas y comunicadores…; ahora, en el tema de la obra pública también habrá de hacer lo propio, ignorando las necesidades de la gente buscará dedicarse en cuerpo y alma a la edificación de un estadio de futbol, para cumplirle no a los ciudadanos sino a quienes financiaron su campaña, a sus amigos,  dejando por completo de lado los intereses de los electores, quienes habrán de reclamarle el próximo año su desdén y falta de compromiso en el gobierno.

PD. A manera de chiste o tal vez en serio, he recibido comentarios de quienes aseguran que menos mal que el gobernador decidió apostarle a la construcción de un estadio de futbol de primera en ciudad Juárez, opinan que en lugar de criticarlo debemos apoyarlo, no vaya ser que se le ocurra empastar una zona de las áridas tierras fronterizas para promover su deporte favorito, el golf.  

Sugerencias y comentarios favor de hacérmelos llegar a mi correo: cruzp@terra.com.mx